CONTROLAR LA UBICACIÓN DE LOS DATOS : UNA VENTAJA COMPETITIVA INNEGABLE

Los datos se han convertido en un gran activo para las empresas, la información recabada permite desarrollar nuevos productos y diferenciarse de la competencia. Según MarketsandMarkets, se espera que para 2021 el mercado de datos mundial alcance los 66.790 millones de euros. El Big Data, el nuevo oro negro del siglo XXI, es la materia prima de nuestra sociedad digital. Para satisfacer las necesidades de las empresas y consumidores, se exige un aumento de la velocidad de la red, y opciones de alojamiento y entrega de 24 horas al día, 7 días a la semana, de la manera más segura y fluida.

En un contexto de seguridad incierto en el que las fugas y filtraciones de datos son frecuentes, se creó la DPMR en 2018, aplicando un poderoso marco jurídico dedicado a la protección de los datos personales. Su amplio alcance repercute no sólo en las actividades de las empresas europeas, sino también en las situadas fuera de sus fronteras que comercializan productos y servicios a los ciudadanos europeos.

La localización de datos, una cuestión estratégica en la era de la globalización del comercio

Además del aumento masivo de datos, la cantidad de ancho de banda transfronterizo utilizado se ha multiplicado por 45 desde 2005, según un informe de McKinsey, y se espera que siga creciendo en los próximos años a medida que continúe el flujo de información, comunicación, vídeo, transacciones y tráfico dentro de la empresa. Hoy en día, el crecimiento de los flujos de datos genera más valor económico que el propio comercio mundial de bienes. Con el desarrollo de la nube y la divergencia del contexto jurídico que rodea la protección de los datos personales entre los estados, el control de su ubicación exacta se ha convertido en un imperativo para las empresas. Alentado aún más por la RGPD y otras normas ISO 27001 que imponen rigurosos procesos de control y seguridad.

Ubicación, residencia y soberanía de los datos, ¿cuál es la prioridad?

Los términos «soberanía», «residencia» y «localización» de los datos suelen ser confusos para las empresas. En realidad, el denominador común de estos tres enfoques es la determinación de la confidencialidad de los datos en tránsito. La «residencia de los datos» se refiere a la ubicación geográfica donde se almacenan la información. La «soberanía de los datos» difiere: no sólo se almacenan la información en un lugar designado, sino que también están sujetos a las leyes del país en el que se encuentran. Esta diferencia es crucial, ya que las empresas implicadas tendrán diferentes niveles de protección, de privacidad y seguridad, dependiendo de la ubicación de los centros de datos que albergan su información.

La «localización de los datos» es el concepto más restrictivo, ya que impone tanto la claridad de su residencia geográfica basada en las obligaciones legales locales como la exigencia de que se mantengan dentro de la frontera donde se crearon. Según el grado de criticidad de los datos, la ley exige que éstos se almacenen y procesen en centros de datos locales, o que se conserve una copia dentro de las fronteras del país para que el gobierno interesado pueda auditarlos si es necesario (por ejemplo, en el contexto de la lucha contra el terrorismo).

Una empresa americana que desee establecer una presencia en Francia no sólo tendrá que cumplir con las exigencias legales locales en materia de soberanía y, por lo tanto, estará sujeta al derecho francés y europeo, sino que también tendrá que garantizar que los datos creados en Francia se mantengan dentro de las fronteras.

El control de la ubicación de sus datos, una garantía de seguridad, disponibilidad y cumplimiento legal

La elección de alojar los datos críticos en el país de residencia o en Europa, combinada con la elección de una nube soberana -en la que el alojamiento y el procesamiento de los datos se llevan a cabo físicamente en el territorio nacional por una entidad jurídica local- es sinónimo de seguridad y confianza para los usuarios y permite el cumplimiento del marco legislativo y reglamentario tanto in situ como europeo. Como empresa francesa con centros de datos en Francia o en países europeos, DATA4 ofrece las mejores garantías para la localización y protección de los datos de sus clientes. De hecho, aplicamos los procesos más avanzados en cuanto a integridad, confidencialidad y trazabilidad, así como las mejores prácticas en cuanto a redundancia, todo ello con una mayor seguridad física.

En el centro de un mercado dominado por el GAFAM y bajo la amenaza de la Cloud Act -una ley estadounidense que permite al gobierno de los Estados Unidos ver los datos alojados por empresas estadounidenses, incluso en el extranjero- la localización de los datos se ha convertido más que nunca en una cuestión competitiva para las empresas, así como en una cuestión de soberanía nacional. Los profesionales del mercado de los centros de datos y los agentes públicos deben contribuir a fomentar el desarrollo de los principales centros digitales europeos para estar a la altura de las plataformas americanas que durante mucho tiempo han hecho de los datos la esencia misma de sus estrategias económicas.